Libertad positiva y negativa ¿Qué tan libres somos en realidad?

Si pensamos en el concepto de “libertad” lo asociamos a un estado o condición en la que uno no está encarcelado o en condiciones de esclavitud. En este sentido, a las personas que cometen algún delito, cuando las capturan y encierran en un espacio geográfico determinado por un tiempo definido (o indefinido) se les ha empezado a llamar Personas Privadas de la Libertad (PPL), al menos, en México. El uso tradicional del concepto de “libertad” hace referencia a estar libre de una condena o fuera de cárceles, así como de condiciones de opresión reales o imaginarias como las que existen en diversos países basados en su sistema político-económico determinado. Por otra parte, se utiliza como metáfora cuando una persona deja de emitir comportamientos que han deteriorado su vida social y su salud física, de esta manera, cuando se logra superar una adicción o se aleja de ciertas personas se dice que se “es libre”.

Los conceptos de libertad positiva y negativa están ligados a las nociones y usos cotidianos del concepto “libertad”. El uso de estos conceptos en filosofía política ha tenido implicaciones en las ideologías que determinan el sistema social y por lo tanto, las condiciones en la que las personas nos desarrollamos y vivimos bajo condiciones de bienestar o no.

Con base a las nociones de Berlin (2001), la libertad negativa se refiere a que nadie interfiera con mis actividades. Si bien es claro que existen límites en esta noción, es importante considerar que bajo los límites de lo legal, uno puede hacer lo que sea sin que uno sea molestado.

 Por otra parte, la libertad positiva se entiende como las diversas acciones posibles que uno desea y puede realizar.

Estas dos nociones de libertad no se contraponen o se excluyen, aunque una puede existir sin la otra. Alguien puede realizar una actividad sin ser molestado, pero no realizar la actividad que realmente quiere hacer. Asimismo, se puede realizar la actividad que uno desea pero ser molestado por otros. En el primer ejemplo, el sujeto ejerce su libertad negativa pero no la positiva y en el segundo viceversa. Mientras libertad negativa se refiere a ser libre de (situaciones coercitivas), la positiva es libre para (hacer lo que uno desea).

En cada país hay diferentes niveles de libertad, pero no es la misma para todos los ciudadanos de ese país. Algunos son más libres que otros. ¿Qué determina que unos sean más libres que otros? En un estado ideal, no tendría que haber grandes diferencias entre unos y otros, sin embargo esa no es la realidad. El género, la edad, clase social, nivel de estudios o raza pueden ser algunos de los factores que determinan la libertad positiva o negativa de las personas. Por otra parte, las clases más desfavorecidas sean hombres o mujeres son menos libres que las clases más favorecidas. ¿El pobre puede realizar las mismas actividades que el rico? ¿Acaso se puede acudir a los mismos lugares y realizar las mismas actividades con sueldos tan dispares? A pesar de ello, sin cambiar nuestro estatus económico uno puede ser más libre si las condiciones sociales están diseñadas para ello y así estar más satisfechos con la vida.

Todos estamos en una constante búsqueda de mayor libertad, ya sea para liberarnos de trabajos que no deseamos, de personas que nos molestan o buscamos libertad para hacer cosas que queremos. Que tan libre somos dependerá de nuestro estatus socioeconómico y de factores psicológicos, de salud, entre otros. Pues acaso aquel que vive en un estado de tristeza ¿hace lo que quiere o está libre de ser molestado por otros? ¿El que piensa de una forma determinada puede expresarlo sin miedo a represalias? Posiblemente la búsqueda de la felicidad o el bienestar radica en los niveles adecuados de libertad positiva y negativa. Sin embargo, mientras vivamos en un mundo donde las desigualdades económicas son tan marcadas, tal vez muchos tengan pocas libertades mientras que otros pareciera que no hay límites para hacer lo que quieran (incluso fuera de los límites de lo legal) sin ser molestados.

La libertad está determinada por el sistema-mundo en el que vivimos, sin embargo, parece que nuestra lucha individual por ser más libres limita la capacidad para luchar en conjunto por crear las condiciones para que más personas sean más libres. Qué tan libres somos depende de donde estemos y bajo qué situación. En sociedad, entre personas podemos ampliar o limitar la libertad de otras personas. La mejor manera de respetar la libertad del otro sería no molestarlo en las actividades que realiza siempre y cuando no afecten a los otros de manera negativa. Asimismo, apoyar al prójimo permitirá ampliar su libertad positiva, pues algunas de las cosas que deseamos hacer requieren del apoyo de otros.

Referencia: Berlin, I. (2001). Dos conceptos de libertad. Madrid: Alianza editorial.

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