¿Podemos tomar decisiones correctas, siempre? La Ética Kantiana

La ética Kantiana se refiere al sistema de ideas que establece principios normativos (reglas de comportamiento) de carácter moral y universales, esto es, que no dependan de la situación o contexto, sino que se establecen a priori (con anterioridad o en ausencia de la experiencia). Immanuel Kant, fue un filósofo que ha tenido mucha influencia en el mundo occidental, principalmente por sus ideas respecto a la teoría del conocimiento o gnoseología y aportaciones a la ética. Nos enfocaremos en la ética. 

Kant, llama imperativos a las leyes morales (p. ej., no mataras, no robaras, etc.). Hay que tomar en cuenta, que las leyes morales son relativas, esto es, que varían en función del contexto en el que se desarrolla el sujeto. Las leyes morales son enunciados que se crean en la sociedad bajo las cuales se rigen un grupo de personas y/o comunidad. Lo anterior puede cambiar y dependerá del desarrollo socio-histórico de cada civilización. Kant, pretende superar estas barreras sociales y establecer una ética universal, válida para todos, en cualquier parte del mundo y bajo cualquier situación (García, 1995).

¿Sera posible que todos nos podamos regir bajo las mismas reglas sin afectar a nuestros semejantes?

Los imperativos se dividen en dos: 1) hipotéticos y 2) categóricos. Los imperativos hipotéticos se refieren a aquellos mandatos (o justificaciones que inventa el ser humano) que utilizan la ley (moral) para conseguir un fin distinto al del cumplimiento de la propia ley. Imaginemos una situación:

Una persona trabaja en un establecimiento que es necesario estarlo cuidando, y observa que en la calle de enfrente a alguien se le descompuso su automóvil. La persona de ese carro se le acerca y le dice que si le puede ayudar a mover el auto a la orilla, la persona menciona que no puede dejar el establecimiento solo, porque es su deber y es necesario estar ahí. En esa situación, nuestro imaginario sujeto, cumplió la ley moral, esta es, ser responsable y no abandonar el establecimiento. Sin embargo, nuestro sujeto, no cumplió la ley por cumplir la ley, sino que lo hizo a conveniencia: debido a que no le interesaba ayudar al prójimo con su problema y el cumplimiento de la ley se volvió una excusa.

¿Cuántas situaciones en la vida cotidiana no ocurren así? ¿alguna vez hemos hecho lo mismo?

Entonces, podemos observar que los imperativos hipotéticos se utilizan a conveniencia, esto es, con base al egoísmo. Por lo tanto, para Kant, esto no sirve para fundar la moral. 

Por otra parte, tenemos los imperativos categóricos. Estos imperativos nos invitan a cumplir la ley por cumplir la ley y no por un motivo extraño o egoísta; o como se dice coloquialmente “ a conveniencia”. Los imperativos categóricos son contra-natura: van en contra de lo que nosotros deseamos y en gran medida, puede ser fuente de infelicidad.

Imaginemos un policía, con problemas económicos, alguien le ofrece una cantidad generosa para llevar a cabo un hecho delictivo. El policía, sabiendo que necesita y le gustaría ese dinero, no lo acepta. Esto podría traer consecuencias graves en su vida, ya que puede haber represalias contra su vida por no aceptar un soborno, aun así, él se mantiene firme y se niega.

¿Creen que su decisión lo hizo feliz?

Probablemente no. Pero para Kant, no hay mayor valor que el ser libre y autónomo, y los imperativos categóricos son la única vía para alcanzar semejante fin. Cumplir la ley por cumplirla.

¿La ética Kantiana es una solución para decidir sobre eventos que implican una decisión moral?

Cuando nos preguntamos, si lo que hacemos es lo correcto o no, estamos bajo un dilema. Algunos dilemas tienen implicaciones morales, esto es, nuestra decisión afectara nuestro prestigio como personas dependiendo de la sociedad en la que nos desarrollemos. Algunas decisiones que podrían ser moralmente aberrantes en el mundo occidental (Europa y América), en medio oriente pueden ser toleradas por la sociedad. Para Kant, puede existir una ética universal, pero a la luz de lo que conocemos en diferentes culturas, podemos decir que cualquier ética, impuesta o adoptada por cualquier persona, tendrá variaciones con base a la moral de la cultura en la que se desarrolla. Por otro lado, es difícil imaginar una persona que este expuesto a las situaciones de la vida cotidiana y adopte una actitud Kantiana ante el mundo.

No dudaría que los monjes que viven alejados de las diferentes situaciones que amenazan y estrangulan la existencia del ser humano convencional, se comporten de una manera cuasi divina, pero

¿Qué pasaría si ese monje, que en las montañas parece un ser sereno lo pusiéramos en la situación de un ser humano común? ¿Se enojaría? ¿engañaría? ¿mataría?

En realidad, no lo sabemos, y son preguntas que solo pueden ser respondidas empíricamente. 

Al fin de cuentas, la ética Kantiana es una suerte de idealismo metafísico, que pretende que el ser humano en cualquier situación o contexto sea capaz de tomar una decisión fundamentada en una moral inexistente. Cada decisión que tomamos, parece estar determinada por nuestra historia de vida y las condiciones actuales del ambiente, lo que hace prácticamente imposible llevar a cabo la práctica de la ética Kantiana. ¿Qué nos queda? No lo sé, sin embargo consideraría que cada persona debe clarificar los valores con los que cuenta y procurar ser congruente con eso. Sin embargo, las malas decisiones nos acompañarán el resto de nuestra vida. 

Referencias.

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